Andorra Taste 2026: el festival de alta montaña que desafía a la cocina catalana
Según informa El Nacional, el Mercat de Santa Caterina de Barcelona acogió la presentación de la quinta edición de Andorra Taste, el festival de gastronomía de alta montaña.

La edición de 2026 se celebrará del 16 al 20 de septiembre y pondrá el foco en el producto y el territorio, dos palabras que en hostelería pueden significar cocina con identidad o simple cartelería con ínfulas. Para quien sigue la escena catalana, la cita sirve para medir hacia dónde mira ahora el sector y qué nombres conviene tener en el radar.
Producto y territorio, la pareja de moda con examen incluido
Yo siempre desconfío un poco de los lemas gastronómicos cuando llegan sin plato debajo. Producto y territorio suenan bien, claro, pero la prueba está en cómo se traducen en una mesa: técnica, relato y una cocina que no necesite disfrazar el ingrediente para justificar el precio.
Andorra Taste presenta su edición 2026 alrededor de ese eje y reunirá entre el 16 y el 20 de septiembre a chefs reconocidos del panorama catalán e internacional. El dato importante para Barcelona no es solo que la presentación haya tenido lugar en Santa Caterina, un mercado que ya funciona como termómetro de la conversación gastronómica de la ciudad, sino que el festival coloca la cocina de alta montaña dentro del circuito de atención de la restauración catalana.
Eso abre una pregunta bastante más útil que la habitual lista de nombres: qué entiende cada participante por territorio y cuánto de ese discurso acaba llegando al comensal. En una época de menús que prometen paisaje hasta para servir una croqueta, habrá que mirar si la montaña aparece como despensa, como técnica o únicamente como decorado verbal.
Virgilio Martínez, premio anual de Andorra Taste
La quinta edición otorgará su premio anual a Virgilio Martínez. El reconocimiento incorpora una figura del panorama gastronómico internacional a una programación que, según la información disponible, también reunirá a cocineros catalanes.
Para el lector de Barcelona, la pista está en observar el cruce entre ambas escalas. Por un lado, la cocina catalana y sus vínculos con el producto y el territorio; por otro, una mirada internacional capaz de ampliar la conversación. No hace falta convertir cada festival en una procesión de estrellas: lo interesante será comprobar qué ideas permanecen cuando se apagan los focos y toca volver al pase, al escandallo y a la rotación de mesas.
La presencia de Martínez también da peso institucional al encuentro, aunque conviene no confundir un premio con una validación automática de toda una tendencia. Un galardón señala una dirección; después toca ver si esa dirección tiene recorrido en restaurantes, mercados y cocinas que trabajan con menos margen y más servicio.
Qué seguir desde Barcelona
La cita queda fijada entre el 16 y el 20 de septiembre. Esa es la información práctica confirmada y, de momento, la que permite situar el festival en la agenda. No constan en los datos disponibles el programa completo, los horarios, el formato de acceso ni el listado detallado de participantes, así que cualquier guía cerrada sería vender humo con mantel de lino.
Yo seguiría tres cosas. Primero, cómo se concreta el eje de producto y territorio en las actividades y en las intervenciones de los chefs. Segundo, qué papel ocupa la cocina catalana frente al componente internacional. Y tercero, si el premio a Virgilio Martínez funciona como punto de encuentro entre gastronomías de montaña, producto local y alta cocina o se queda en la foto oficial de rigor.
La presentación en Santa Caterina confirma que Andorra Taste quiere entrar en la conversación gastronómica barcelonesa antes de llevarla a su terreno. El veredicto, sin embargo, no lo dará el cartel. Lo dará la capacidad del festival para convertir el territorio en cocina reconocible, útil y con algo más de fondo que una etiqueta bien colocada.