Ruta por los 40 platos imprescindibles de la cocina tradicional catalana en Barcelona
El Periódico acaba de publicar lo que llevábamos años esperando: un mapa de los cuarenta grandes platos de la cocina catalana de Barcelona, con dirección y sin filtros.

Fricandó, capipota con callos, macarrones gratinados, caracoles y crema catalana, los sospechosos habituales, pero esta vez con datos: bares, ticket medio y, sobre todo, honestidad. El artículo, escrito en primera persona y con olor a cocina vieja, viene a recordarnos que la mejor gastronomía de esta ciudad sigue escondida en barras que no salen en Instagram.
Capipota, callos y militancia de guiso
Lo del capipota es directamente un acto de militancia, y El Periódico coloca tres paradas obligatorias. Veracruz (Mallorca, 321) lo cocina hora y media con cebolla, tomate natural, un toque de chorizo furtivo, pimienta dulce y picante, vino rancio y el caldo de la escudella. Debut Bar (Lleida, 32, L'Hospitalet) lo corona con una piparra que a mí me reconcilia con la semana, y Arraval (Marquès de Barberà, 22) lo aliña con garam masala y queso para el primo modernillo que necesita su dosis de especias. Tres cocinas honestas, tres tickets que no exigen vender un riñón, y la casquería llega de Menuts Rosa, en La Boqueria.
Macarrones por debajo de diez euros y fricandó de barrio
Ahora que tanta polémica generan los macarrones a 15 euros, la sorpresa está en Parada Torres (av. Francesc Cambó, 16), el bar de los hermanos Torres dentro del mercado de Santa Caterina: ración tocha de macarrones gratinados por 8,5 €, ojo al dato, en la misma cazuela oblonga del gratinado. Atolón de queso, chorizo a discreción, tomate, algunos esponjosos y otros crujientes del horno. Si te queda hueco, Colmado Carpanta (P. Sant Joan Bosco, 51) acaba de volver tras una remodelación no exenta de obstáculos y sigue sirviendo su bandeja metálica de macarrones con boloñesa de pollo y bechamel de parmesano. El fricandó de Bar Dijous (Consell de Cent, 93) entra por una razón que va más allá del plato: la clientela es local en una de las calles más gentrificadas del Eixample, y eso, hoy, ya es casi un acto de resistencia. La salsa melosa con moixernons y las papas caseras hacen el resto. Si te da por cruzar a Sant Feliu, Salao (Armenteres, 4) se lleva el título de mejor fricandó probado nunca, según la crónica.
La Mercè calienta motores (y los Roca también)
Mientras tanto, las fiestas se acercan. Hule y Mantel avanza que el festival Terra i Gust se instalará en el Parc de la Ciutadella con catorce restaurantes sirviendo veintiocho platillos sostenibles a cinco euros la ración, más talleres en el Aula de Cocina y creaciones especiales de pasteleros locales. En paralelo, Metrópoli Abierta recoge el desayuno que recomiendan los hermanos Torres, definido por ellos mismos como alta cocina de barrio y producto de proximidad desde 1974. Y si te pilla más cerca de Sol que de La Boqueria, El Español anuncia que los hermanos Roca llevan ahora sus recetas catalanas a un puesto de mercado en Madrid.
Moraleja de infiltrada: si esta semana solo te da para un guiso, que sea largo, barato y de barra con solera. Y si el primo modernillo pone pegas, mándale al Arraval.