Ruta gastronómica y ocio en Barcelona: del Eixample al Parc del Fòrum
Según Tapas Magazine, Barcelona afronta el fin de semana del 17 al 19 de septiembre con una agenda donde caben música, cocina peruana, aperturas y tapeo frente al mar.

Yo, que miro estas cosas desde el otro lado de la barra, veo una ruta bastante clara: comer sin ceremonia, vigilar el ticket medio y no confundir una carta larga con una buena rotación de platos. La ciudad ofrece planes para todos, pero el escandallo —como siempre— acaba mandando.
Viernes: mercado, brasa y festival
La primera parada propuesta es Mesa Lobo, un local del Eixample de estética industrial y formato pequeño, con una cocina de mercado que mezcla crudos, curados, huerta, pescado, carne y platos de cuchara. Entre sus elaboraciones destacadas aparecen las ostras, el entrecot con salsa bearnesa, la caballa a la brasa con pan irlandés y yuzu kosho y un arroz cremoso de mejillones.
Aquí conviene leer la carta con algo de criterio. Hay producto reconocible, brasa y cuchareo, pero también suficientes elementos para que el comensal se pierda entre el reclamo contemporáneo y la cocina de fondo. Yo empezaría por un plato de mar o de brasa y dejaría el arroz para una mesa con hambre real: pedir por inercia es la manera más rápida de convertir una cena informal en una factura con pretensiones.
Después, el plan se desplaza al Parc del Fòrum, donde el Festival·B reúne propuestas de música urbana e indie del 17 al 19 de septiembre. El viernes figuran Leïti, D. Valentino, Mushka y Yung Beef, además de Akriila, Juicy Bae y MVRK, entre otros artistas y sesiones de DJ. La ruta, por tanto, es sencilla: mesa corta en el Eixample y recinto grande después. Dos ritmos, dos modelos de consumo y bastante menos margen para sentarse a improvisar.
Sábado: tapeo, mar y una verbena peruana
Para el sábado, el movimiento gastronómico más evidente está en Barraquita, el nuevo formato de Barraca Barcelona en el Passeig Marítim de la Barceloneta. La propuesta abandona por un momento la lógica estricta del arroz, la paella a la leña y el pescado para centrarse en tapas y platillos al centro.
La carta incluye gildas de boquerón, bravas con alioli, croquetas, buñuelos de bacalao, bomba de la Barceloneta, calabacín frito, montaditos, jamón ibérico y pan con tomate. En la parte marinera aparecen chipirones, boquerones fritos, mejillones con curry amarillo y tortilla de camarones con mayonesa de su coral. También hay ensaladilla rusa, tomate con gazpacho, alitas a la barbacoa oriental y un montadito de pollo coreano picante con mayonesa de kimchi.
El dato práctico es que el formato está pensado para compartir y comer por menos de 20 euros por persona. Sobre el papel, es el tipo de propuesta que puede funcionar después de la playa o para un aperitivo largo: platos fáciles de repartir, producto reconocible y una mesa sin demasiada liturgia. La trampa habitual será otra: que el picoteo se convierta en una sucesión de extras y el precio deje de parecer informal. En hostelería, la palabra «compartir» no siempre significa gastar menos; a veces solo significa pedir más cosas.
La alternativa de comida-tardeo está en Maymanta, en la planta 19 del Grand Hyatt Barcelona, que celebra su segundo aniversario el sábado 19 de septiembre. Desde las 13:00 horas habrá una propuesta abierta al público con estaciones de cocina, música criolla, bailes tradicionales y una DJ latina. A las 14:30 está prevista una pachamanca huanuqueña cocinada bajo tierra, además de cordero al palo y platos de chefs invitados desde Perú.
Por la tarde, el Festival·B vuelve a tomar el relevo con Guitarricadelafuente, Rusowsky, Cupido, María Arnal y La Plazuela, junto a otras actuaciones y sesiones de electrónica. Es un día de agenda apretada: si la sobremesa se alarga, el festival no espera. Tampoco la cocina.
El barrio también entra en la cuenta
Más allá de los nombres con más escaparate, el 26 de septiembre llegará «Tasta Nou Barris», una iniciativa del distrito para promocionar la gastronomía de barrio y el comercio local. La jornada contará con tapas populares y vinos catalanes, y participarán establecimientos como La Esquinica, 5 Hermanos y L’Hostalet, que ofrecerán platillos y tapas en la sede del distrito.
Para mí, esta es la parte más interesante del calendario. No porque todo lo local sea automáticamente mejor —ese mito también necesita pasar por caja—, sino porque permite observar la cocina cotidiana sin el envoltorio de la novedad. La tapa popular, cuando está bien ejecutada, explica más de una ciudad que una carta llena de conceptos.
Y hay una señal de mercado que conviene no ignorar: PAMB ha cerrado su local de la calle Valencia menos de un año después de abrirlo, aunque mantiene su segundo establecimiento en Gràcia. El proyecto, impulsado por Marc Ribas, estaba centrado en cocina tradicional catalana y bocadillos de embutidos artesanos en formato informal.
Mi veredicto para este fin de semana es claro: Barraquita ofrece el plan más directo para tapear, Mesa Lobo juega la carta de cocina de mercado y Maymanta pone el acento en el evento gastronómico. Pero si lo que se busca es entender hacia dónde gira la barra barcelonesa, hay que mirar también a Nou Barris y a Gràcia. La ciudad sigue llenando mesas; la cuestión es cuáles consiguen mantenerlas girando.