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Fuego, memoria y recetario catalán vivo

Noticia

La cocina catalana tradicional se blinda frente a la estandarización gastronómica

La revista CUINA ha programado dos actos dentro de La Setmana del Llibre en Català para poner en valor el patrimonio gastronómico catalán, según informa la propia publicación.

La cocina catalana tradicional se blinda frente a la estandarización gastronómica

CUINA reivindica la cuina catalana a La Setmana del Llibre en Català

La cita coincide con un momento significativo: en apenas unos días se han solapado en Barcelona un festival de tapas de barrio, una campaña contra el despilfarro y un bar que declara la guerra al brunch. Tres movimientos distintos que, leídos con calma, dibujan una misma reacción —la defensa de la cocina de siempre frente a la homogeneización que llega de fuera.

Lo que propone CUINA

El programa de la Setmana incluye una mesa redonda con Ada Parellada y la presentación de nuevos recetarios tradicionales. La intención, según la revista, es trabajar la memoria de los fogones y la transmisión de recetas clásicas. Esto se traduce en algo muy concreto: libros que explican por qué un sofrito oscuro necesita su tiempo, por qué la picada se trabaja en mortero y por qué hay guisos que no entienden de prisa. No estamos ante un ejercicio de nostalgia, sino ante la voluntad de recordar la técnica que sostiene la cocina catalana desde hace generaciones.

Una ciudad que vuelve a su recetario

Esa misma semana nace, según The New Barcelona Post, la primera edición del Tasta Nou Barris, donde bares y restaurantes del distrito ofrecen diez tapas y platillos tradicionales acompañados de vinos catalanes en el patio de la sede del distrito. La razón principal de la iniciativa, apuntan sus organizadores, radica en reivindicar el patrimonio culinario de barrio y la cocina popular barcelonesa —esa que se guisa con producto de proximidad y se sirve sin alharacas.

A esta línea se suma también la nueva edición de Gastrorecup, que reúne a más de un centenar de restaurantes catalanes para transformar excedentes en propuestas culinarias de calidad: el aprovechamiento entendido como gesto de respeto al producto. Y desde La Vanguardia llega el contrapunto más directo: un bar de Barcelona que proclama la muerte del brunch para defender los desayunos de albóndigas y guisos frente al turista que pide huevos poché. Lo que une a las cuatro noticias es la misma idea de fondo —la cocina catalana no necesita reinventarse, necesita explicarse mejor.

Qué hacer a partir de ahora

Si os interesa comprobar que esta cocina sigue viva, id a La Setmana del Llibre en Català y llevad a casa uno de los recetarios que se presentan: leerlo es ya una forma de cocinar, porque entenderéis por qué el tomate se añade después de la cebolla o por qué el romero se reserva para el final del guiso. Después, reservaos una mañana para el Tasta Nou Barris y fijaos en cómo se marida una tapa de toda la vida con un vino del territorio —esa es la lección más útil que podéis llevaros a la cocina de casa. Y si volvéis con ganas de guiso, recordad que la técnica se aprende practicando: empezad por una receta sencilla, respetad los tiempos y dejad que el producto hable.